Zumalacárregui y el Independentismo vasco
Diversos autores coetáneos de ambos bandos recogen en sus memorias la leyenda relativa a su entronización como soberano de un país independiente. Un "Español Guipuzcoano" (1836) escribió: "recordamos haber oído fuera de España que en vida de Zumalacárregui se intentó que este caudillo, digno de mejor causa, prohijase la idea de formar un Estado independiente con la de Navarra y las Provincias Vascongadas. Esto oímos decir y nos pareció entonces y aún nos parece todavía, tal vez equivocadamente, que no carece absolutamente de fundamento". Los británicos Wilkinson y Somerville (1837 y 1839) relatan que estuvo a punto de aceptar la corona del país como Tomás I, rey de Navarra y Señor de Vizcaya. El ayudante del general, coronel de Vargas, se hace eco de este rumor en sus memorias, rumor que impugna el prusiano Laurens (1839): "Zumalacarregui -dice- era el ídolo de su pueblo y se hablaba sin reparo de alzarlo con la corona de Navarra y hacerlo rey de los vascos. No era ésta, sin embargo, la idea de Zumalacárregui. No quería otra cosa que defender los derechos y libertades de su patria y esquivó aquel honor modestamente, dejando paso a su legítimo rey que se hallaba en Inglaterra." Para Chaho, Zumalacárregui fue el hombre providencial que quiso resucitar a la antigua Cantabria. A su muerte comenta (1842): "No haremos nada que valga la pena, y es una lástima. Ya tenemos a la Santa Virgen Generalísima de los Ejércitos de don Carlos en los Pirineos y Duquesa de Polonia, según el rito polaco. Adiós, pues, Navarra y Polonia, dos naciones heróicas, sacrificadas egoístamente en el altar del Catolicismo".
Idoia Estornés Zubizarreta
2008
Hace falta ser necio, o ingenuo, para publicar semejantes estupideces, dignas no ya sólo de errores de interpretación, pues esto no sería sinónimo de estupidez si no más bien de falta de información, me refiero al burdo intento de dar aliento a la fecunda imaginación de atrevidos falsarios que, sin rubor alguno, y de forma fraudulenta, pretenden apropiarse no ya solo de personas y vidas, si no de una esencia que ni os pertenece, ni habéis soñado jamás en que que se convierta en realidad. Perdonad que me ría, no lo hago con mala intención, desde luego.
ResponderEliminar